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02.03.2014 - Un camino de dieciséis meses

La Unesco ya cuenta con toda la documentación del Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo; la carrera empieza ahora

Dieciséis meses. Ese es el plazo que resta para que la Unesco decida definitivamente si la candidatura del Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo de La Rioja y Rioja Alavesa se convierte en Patrimonio Mundial.

Los pasos por parte de la candidatura que integran los gobiernos riojano y vasco ya están dados. Ya se ha completado la entrega del material y documentación de la candidatura por parte del Consejo del Patrimonio Histórico, dependiente del Ministerio de Cultura español, al organismo internacional, último requisito burocrático que restaba para que la candidatura fuera incluida oficialmente en el listado de 'optantes' a la distinción.

La reunión anual del 2015 del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco se celebrará previsiblemente en el mes de junio. Aún por confirmar, Berlín es una de las ciudades que podría acoger la reunión, durante la cual los delegados de la Unesco evaluarán todas las propuestas que optan a este reconocimiento.

Aunque toda la documentación está ya pertinentemente presentada, el trabajo de la candidatura no ha hecho sino comenzar. Lo más decisivo en esta andadura de casi año y medio será el dictamen que emita el ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, en sus siglas en inglés), «la única organización internacional no gubernamental que tiene como cometido promover la teoría, la metodología y la tecnología aplicada a la conservación, protección, realce y apreciación de los monumentos, los conjuntos y los referidos sitios», según reza en su página web.

Proceso de evaluación

El procedimiento de evaluación de las candidaturas viene definido por la Unesco. Una vez se haya comprobado que las solicitudes están correctamente cumplimentadas, los expedientes se enviarán al ICOMOS, para que los gestione inicialmente la Secretaría del Patrimonio Mundial de la ONG.

El primer paso será la selección de dos grupos de expertos que valorarán los aspectos de cada una de las candidaturas. El primero aconsejará sobre el Valor Universal Excepcional del bien propuesto, a través de una concienzuda investigación de índole cultural. El segundo, que se ocupará de las misiones sobre el terreno, tendrá un perfil más enfocado hacia la gestión, conservación y autenticidad de bienes concretos. Contarán con informes detallados y visitas confidenciales acordadas con los países que presentan las candidaturas (Estados Partes en la nomenclatura de la Unesco).

Los dos informes resultantes de ambas consultas (evaluación cultural e informe de la misión sobre el terreno) se remitirán a la secretaría del ICOMOS en París, para su posterior evaluación en el Grupo de Expertos del Patrimonio Mundial del ICOMOS, que se encargará de preparar las recomendaciones finales que recibirá la Unesco.

En el caso de paisajes culturales, en cuya denominación se incluye el caso riojano-alavés, el ICOMOS puede pedir a la UICN (Unión Mundial para la Naturaleza) que estudie los valores naturales y la gestión del bien propuesto, organismo que aportaría su propio informe de evaluación por separado.

Será seguramente bien entrado el año 2015, cuando con toda la documentación recopilada, los delegados del Comité del Patrimonio Mundial, pertenecientes a 21 países con presencia rotatoria, voten en la sesión anual de este organismo sobre la idoneidad de que el Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo de La Rioja y Rioja Alavesa entre en la lista del Patrimonio Mundial.

Trabajo de fondo

Sin embargo, para que la candidatura se convierta en una realidad no basta con que la información remitida esté correctamente cumplimentada y con que las visitas sobre el terreno que realicen los expertos enviados por ICOMOS sean un éxito. Ni siquiera con que los informes definitivos sean favorables. La Unesco, más allá de los baremos puramente técnicos de la candidatura, tiene en consideración criterios intangibles que van más allá de la valoración especializada. Es ahí donde entra en juego la importancia de lograr el mayor apoyo posible de ciudadanos, instituciones y personalidades a modo de compromiso visible y real con la candidatura.

Tampoco es inexperta La Rioja en esta suerte de relaciones públicas, acción política y trabajo de fondo. De hecho, la candidatura que logró que San Millán se convirtiera en Patrimonio Mundial en 1997 centró buena parte de sus esfuerzos en recabar sin fisuras la mayor adhesión posible. Por esta razón, toma más relevancia si cabe recuperar el ánimo que guió entonces a la delegación regional para volcarlo en la candidatura que ahora ocupa los desvelos riojanos. En ello inciden sin tapujos desde la propia candidatura: «Urge recuperar el 'espíritu de San Millán'», sostiene el director general de Cultura del Gobierno de La Rioja, José Luis Pérez Pastor.

 

Un camino de dieciséis meses

La Unesco ya cuenta con toda la documentación del Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo; la carrera empieza ahora

Dieciséis meses. Ese es el plazo que resta para que la Unesco decida definitivamente si la candidatura del Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo de La Rioja y Rioja Alavesa se convierte en Patrimonio Mundial.

Los pasos por parte de la candidatura que integran los gobiernos riojano y vasco ya están dados. Ya se ha completado la entrega del material y documentación de la candidatura por parte del Consejo del Patrimonio Histórico, dependiente del Ministerio de Cultura español, al organismo internacional, último requisito burocrático que restaba para que la candidatura fuera incluida oficialmente en el listado de 'optantes' a la distinción.

La reunión anual del 2015 del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco se celebrará previsiblemente en el mes de junio. Aún por confirmar, Berlín es una de las ciudades que podría acoger la reunión, durante la cual los delegados de la Unesco evaluarán todas las propuestas que optan a este reconocimiento.

Aunque toda la documentación está ya pertinentemente presentada, el trabajo de la candidatura no ha hecho sino comenzar. Lo más decisivo en esta andadura de casi año y medio será el dictamen que emita el ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, en sus siglas en inglés), «la única organización internacional no gubernamental que tiene como cometido promover la teoría, la metodología y la tecnología aplicada a la conservación, protección, realce y apreciación de los monumentos, los conjuntos y los referidos sitios», según reza en su página web.

Proceso de evaluación

El procedimiento de evaluación de las candidaturas viene definido por la Unesco. Una vez se haya comprobado que las solicitudes están correctamente cumplimentadas, los expedientes se enviarán al ICOMOS, para que los gestione inicialmente la Secretaría del Patrimonio Mundial de la ONG.

El primer paso será la selección de dos grupos de expertos que valorarán los aspectos de cada una de las candidaturas. El primero aconsejará sobre el Valor Universal Excepcional del bien propuesto, a través de una concienzuda investigación de índole cultural. El segundo, que se ocupará de las misiones sobre el terreno, tendrá un perfil más enfocado hacia la gestión, conservación y autenticidad de bienes concretos. Contarán con informes detallados y visitas confidenciales acordadas con los países que presentan las candidaturas (Estados Partes en la nomenclatura de la Unesco).

Los dos informes resultantes de ambas consultas (evaluación cultural e informe de la misión sobre el terreno) se remitirán a la secretaría del ICOMOS en París, para su posterior evaluación en el Grupo de Expertos del Patrimonio Mundial del ICOMOS, que se encargará de preparar las recomendaciones finales que recibirá la Unesco.

En el caso de paisajes culturales, en cuya denominación se incluye el caso riojano-alavés, el ICOMOS puede pedir a la UICN (Unión Mundial para la Naturaleza) que estudie los valores naturales y la gestión del bien propuesto, organismo que aportaría su propio informe de evaluación por separado.

Será seguramente bien entrado el año 2015, cuando con toda la documentación recopilada, los delegados del Comité del Patrimonio Mundial, pertenecientes a 21 países con presencia rotatoria, voten en la sesión anual de este organismo sobre la idoneidad de que el Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo de La Rioja y Rioja Alavesa entre en la lista del Patrimonio Mundial.

Trabajo de fondo

Sin embargo, para que la candidatura se convierta en una realidad no basta con que la información remitida esté correctamente cumplimentada y con que las visitas sobre el terreno que realicen los expertos enviados por ICOMOS sean un éxito. Ni siquiera con que los informes definitivos sean favorables. La Unesco, más allá de los baremos puramente técnicos de la candidatura, tiene en consideración criterios intangibles que van más allá de la valoración especializada. Es ahí donde entra en juego la importancia de lograr el mayor apoyo posible de ciudadanos, instituciones y personalidades a modo de compromiso visible y real con la candidatura.

Tampoco es inexperta La Rioja en esta suerte de relaciones públicas, acción política y trabajo de fondo. De hecho, la candidatura que logró que San Millán se convirtiera en Patrimonio Mundial en 1997 centró buena parte de sus esfuerzos en recabar sin fisuras la mayor adhesión posible. Por esta razón, toma más relevancia si cabe recuperar el ánimo que guió entonces a la delegación regional para volcarlo en la candidatura que ahora ocupa los desvelos riojanos. En ello inciden sin tapujos desde la propia candidatura: «Urge recuperar el 'espíritu de San Millán'», sostiene el director general de Cultura del Gobierno de La Rioja, José Luis Pérez Pastor.

 



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