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21.10.2010 - Derrota por imperfección

El Naturhouse cae ante un CAI Aragón superior que impuso la lógica de su superior potencia

El equipo de Jota González no perdió la cara ante un CAI Aragón muy completo en ataque y en defensa
Dos tremendos jugadores como ésos son capaces de desestabilizar a cualquier equipo. Cuando se llegó al descanso, Larsson y Lozano habían hecho 11 de los 14 goles de su equipo. Que ya es decir.
Mientras, Jota González se veía obligado a cambiar casi de inicio su plan preferido. El pucelano sabe que tiene con Sasha Tioumentsev, un central potencialmente perfecto: fulgurante, grandísimo brazo, buena finta, estimable pase. Y quiere ponerle ahí, darle partidos ahí, hacer que crezca ahí.
Pero en el corto plazo de cada partido, Tioumentsev es más útil para este Naturhouse en el lateral. Y Jota prefiere, cada vez más, sacrificar la posibilidad de la perfección por los réditos inmediatos de la necesidad. A los cinco minutos, Sasha Tioumentsev ya era lateral. Acabaría con 7 goles de 13 lanzamientos, pero su caso deja una cierta sensación de oportunidad perdida: si el Naturhouse tuviera otro lateral lanzador, podría estar ahora mismo invirtiendo en el mejor central de la liga.
Lo mejor que se pudo decir de esa primera parte del Naturhouse es que se mantuvo vivo en el encuentro. Hacía falta entereza, con Larsson y Lozano lanzados, y con la baja tan sensible de Amargant en la defensa. Alfredo Sorrentino, recién salido de la lesión, hizo lo que pudo, y no estuvo mal.
Pero con Sasha Tioumentsev dándole opciones al ataque, los locales se agarraron al partido. Dejaron la diferencia, que llegó a ser de 5 goles (5-10), en dos al descanso (12-14). Y dejaron la posibilidad abierta de que la pelea siguiera en la segunda mitad.
Ahí, ahí, casi
Y la pelea siguió, cierto. Lo dicho, nadie puede acusar al Naturhouse de que no pelee sus partidos hasta la extenuación. Pero ayer le faltó un punto. Un puntito de acierto: ése que te hace no fallar, no perder el balón que te puede poner a un gol de distancia, a tiro de empate.
Pero ese balón siempre se falló. La diferencia osciló entre los cuatro y los dos goles. Cuando los riojanos tenían la chance de meterse de lleno en la pelea, algo pasaba. Normalmente, un ataque aturrullado en el que alguien se dejaba el balón atrás, o en el que alguien hacía pasos, o falta en ataque.
Que Tioumentsev fuera protagonista de varios de esos errores no es como para culparle de nada. Simplemente, quien más se la juega, y en condiciones de más riesgo -contra los leones de una defensa muy dura- siempre tiene más oportunidades de fallar. Y ayer, Tioumentsev no fue perfecto.
Tampoco lo fue Gregor Lorger, sobre todo porque su primera mitad había sido discreta. Pero el esloveno estuvo realmente sensacional en la segunda mitad. Gran parte de la culpa de que los maños sólo hicieran 11 goles en la segunda mitad fue suya: en esos 30 minutos, Lorger se fue con 9/20, un porcentaje que podía haber dado alas a los suyos, pero que básicamente sólo sirvió para que se mantuvieran vivos durante más tiempo.
El partido no estuvo mal, en fin, con un Naturhouse peleador que se acabó yendo de vacío, y con un CAI Aragón que por fin parece estar a la altura de su presupuesto. Los de Mariano Ortega tampoco son perfectos, pero ayer al menos sí fueron enormemente sólidos. Y sus estrellas brillan más que nunca. Demasiado para un Naturhouse imperfecto.
Se trata de una cuestión de lógica. Para que un equipo como el Naturhouse gane a un equipo como el CAI, las cosas tienen que rodarle casi perfectas. O sin casi: si los naranjas juegan a su nivel, a los franjivino sólo les queda la esperanza de la perfección.
Ayer, el Naturhouse fue un equipo imperfecto. En absoluto fue un mal equipo, aunque eso no sirva para nada a efectos de la clasificación. Más bien al contrario, los chicos de Jota podrían salir con la cabeza alta si no fuera porque, a estas alturas, ya casi todo el mundo está acostumbrado a que hagan cosas grandes ante los grandes. Es la única forma de crecer como club, claro. Pero cuando pasan estas cosas, las derrotas duelen más.
El CAI jugó ayer (lo dijo su entrenador) el partido más completo de la temporada. Eso viene a traducirse en una defensa realmente poderosa, muy difícil de franquear para cualquier equipo pero más para uno sin tiradores exteriores, como es el Naturhouse. Frente a un muro como el 6-0 de los zaragozanos hay que ser, lo dicho, perfecto. Perfecto en tiros apurados, en penetraciones suicidas, en transiciones enloquecidas.
Y perfecto durante todo el partido. Eso le falló al Naturhouse, que tuvo una gran laguna de juego... justo al inicio. Siete minutos les costó a los de Jota hacer un gol, y eso es mucho tiempo. Para el minuto 8, el marcador estaba 1-5. Y en esa diferencia se iba a quedar.
Cuando uno rema contra el marcador y tiene enfrente a un equipo como el CAI, la corriente es muy fuerte. Si la defensa -entre Prendes, Val, Arrhenius, Casanova- es difícil, el ataque tiene chispazos de auténtico genio.
Genio, por ejemplo, el de Demetrio Lozano. El lateral más reconocible del balonmano español hizo una primera parte para guardar, desatascando cuando hacía falta. Al final, 7. Junto a él, ayer, el central sueco Fredrik Larsson sacó lo que todo el mundo sabe que tiene, y hasta ahora no había enseñado: al final, 8.